Cuando mi hija era pequeña la llevamos a una pediatra endocrino para que nos ayudara a controlar su peso. Nunca a sido una niña obesa, ni mucho menos, pero le sobraban unos cuantos kilos, pese a que siempre ha hecho mucho deporte... La idea era enseñarle a adquirier hábitos saludables.
¿Sabéis cuál era el problema? A parte de que es una niña que siempre a comido muy bien, que en el comedor del colegio le servían toda la comida que quería (repetir era lo habitual en ella) e, incluso, llegaba a comerse la comida que no querían sus compañeras... Para colmo, hablando con alguna madre, nos enteramos de que muchas niñas salían del comedor llenándose los bolsillos de pan.





