Mostrando entradas con la etiqueta tomates. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tomates. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de agosto de 2019

Gazpacho Andaluz a mi manera...

El gazpacho andaluz es una sopa fría de tomate muy habitual en la gastronomía española. Casi, casi sería como comerse una ensalada, diría yo, pero bebida o a cucharadas ;D... Algo tan refrescante y sencillo de hacer no suele faltar en la mesa, sobre todo cuando aprieta el calor.

La base de la receta es siempre la misma, pero en cada casa la modificamos como más nos gusta: Yo prefiero utilizar vinagre balsámico en lugar de vinagre de Jeréz, prescindo totalmente de la cebolla y no empleo pan para espesarlo, porque la piel del tomate actúa como espesante natural. No es que no me guste de esa manera, pero con trocitos de un buen pan casero acompañándolo - últimamente le pongo grissini - lo disfruto mucho más. Además, como siempre he tenido bastante control de los hidratos que como, prefiero poder disfrutar de ambas cosas por separado.

Gazpacho espesado con piel de tomate
La forma tradicional de tomar un gazpacho andaluz es acompañarlo con las verduras que lo componen, picadas en cuadraditos, pero en casa nos gusta más acompañado de huevo duro y, si tengo a mano, algo de jamón serrano en trocitos.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Sofrito de Tomate

Cada vez que hago Tomates Deshidratados Caseros, utilizo 3 kilos de tomates pera y me sobra algo más de un kilo del interior. En ocasiones lo he triturado para convertirlo en tomate frito - sin tener en cuenta la recomendación de muchas recetas de Thermomix en las que se deshecha el líquido de los tomates - pero, para evitar machacar las semillas y dejar un tacto algo extraño, me gusta más dejar trocitos y convertirlo en un sofrito.

En fin, lo bueno de los sofritos es que se pueden congelar o, incluso, envasar al vacío en tarros de cristal esterilizados (yo los lavo en la parte baja del lavavajillas, que es donde se alcanza la mayor temperatura). Recién hecho lo metéis en tarros y les dais la vuelta hasta que enfríen.

En la foto veis el sofrito y los tomates deshidratados. El color anaranjado es porque le pongo zanahoria para quitarle la acidez y porque, al triturarlo un poco, la mezcla con el aceite hace que emulsione éste y no quede rojo. Para mi no es un problema, ¿para vosotras? 

Sofrito de aprovechamiento

miércoles, 14 de febrero de 2018

Tomates Deshidratados Caseros

Hace algunos meses compré una bolsita de tomates secos en Lidl para hacer una prueba de pan con este ingrediente. Busqué ideas para hacer Pan con Tomates Secos en El Foro del Pan y di, por casualidad, con esta publicación de MMF que me dejó impactada tanto por la pintaza que tienen sus tomates, como por lo sencillo que parecía hacerlos. 

A diferencia de los tomates secos de bolsa, éstos no hay que rehidratarlos antes de consumirlos y son tan deliciosos que me da una pena terrible utilizarlos para hacer pan o pizza... Con una tostada, solos o con un poco de queso blanco, requesón o queso granulado, están de muerte.

EDITO: Voy a añadir un par de técnicas nuevas en la última fase del proceso de desecado, que he probado recientemente: Yo creo que simplifica el proceso y mejora el resultado. ¡Tranquilas, que no elimino nada de lo anterior, que no está mal explicado en absoluto!

Tomates desecados en el horno de casa

INGREDIENTES:

  • 1,5 Kg de tomates pera pequeños, que no estén duros al tacto. Esto daría para una bandeja de horno, pero yo hago el doble de esta cantidad, porque tengo dos bandejas.
  • Aceite de Oliva Virgen Extra para rellenar los tarros. Tened en cuenta que los tomates secos tienen un sabor muy intenso, así que tampoco importa si utilizáis un aceite de sabor suave.
  • 5 g de azúcar (1tsp = una cucharadita)
  • 5 g de sal (1tsp)
  • Utilizaremos papel de hornear


PREPARACIÓN:

  • Precalentamos el horno 100º-120º C con ventilador, si lo tienes.
  • Lavamos los tomates y les hacemos un pequeño corte para ayudarles a abrirse.
  • Ponemos a hervir agua abundante en una cazuela y escaldamos los tomates hasta que veamos que se separa la piel.  Yo lo hice de pocos en pocos, como veis en la imagen.
  • Sacamos los tomates del agua hirviendo, uno a uno, con la ayuda de una espumadera y dejamos que enfríen un poco, para poder quitarles la piel con facilidad y sin quemarnos.
  • Cortamos los tomates por la mitad y los vaciamos con una cucharilla o un sacabolas. La pulpa la podéis utilizar para hacer una salsa o sofrito de tomate.
  • Ponemos sobre una bandeja de horno una hoja de papel de hornear y colocamos los tomates con la abertura hacia abajo. Si los ponéis al revés, se llenarían de agua y tardarían algo más en hacerse.
  • Mezclamos la sal con el azúcar y condimentamos los tomates. El azúcar es importante en el proceso de desecado.
  • Metemos la bandeja en el horno, a 100º C con aire, durante 90 minutos, tras los cuales damos la vuelta a los tomates, con una espátula, y volvemos a hornear 90 minutos más. Si abrís un poco el horno de vez en cuando, para que salga el vapor que se genera en el proceso, podréis acortar los tiempos, pero tened cuidado de apartaros cuando lo hagáis porque sale mucho vapor y os impregnaréis de olor a tomate... ¡Vamos, que estaréis para comeros, jajaja!
  • Algunos tomates que se hacen antes que otros, así que estad pendientes de irlos sacando para que no se quemen. También podemos dejar la bandeja dentro del horno apagado para que terminen de secar los últimos y olvidarnos de ellos hasta el día siguiente.
  • Pasamos lo tomates desecados a botes de cristal y los rellenamos de aceite de oliva. 
¡¡¡IMPORTANTE!!!: Los tomates no deben de quedar muy blandos porque si conservan demasiada humedad fermentarán en el aceite y los tendréis que tirar. Por esa razón yo últimamente los deseco mucho más, como veis en la siguiente foto. Por cierto, qué rojo tan intenso y tan bonito, ¿verdad? 

Tomates deshidratados conservados en aceite de oliva


Por cada 1,5 Kg obtendréis 2 botes pequeños (si no están muy deshidratados) y tardaréis bien poco en consumirlos, así que os recomiendo que dupliquéis o tripliquéis las cantidades, si vuestro horno os lo permite: ¡Están demasiado buenos!

¿Y si los desecáis más? Ocuparán menos espacio, ahorraréis aceite y tardaréís lo mismo en comerlos que los tomates más hidratados. Es más, hasta los podríais rehidratar, pero yo nunca lo he hecho, la verdad... ¡Igual pruebo a ver qué pasa y me preparo una hogaza de pan de tomate, que está muy bueno!

Como es poca cantidad, los podéis conservar en la nevera y, cuando se os acaben, utilizad el aceite aromatizado que os quede con ensaladas, verduras, pescados al vapor, carnes a la plancha... ¡Yo últimamente lo reciclo haciendo más tomates deshidratados!

Un beso y hasta la próxima receta,