Siempre estoy a la caza de nuevas galletas y, por suerte, esta entrada la tengo preparada desde muuuuucho tiempo. ¿Qué es la algarroba? Pue merece la pena que miréis las propiedades de la agarroba, un sustituto del cacao que se puede emplear, por ejemplo, en estas deliciosas galletas.
El cortapastas que he utilizado me enamoró en cuanto lo vi. Lo utilizo cuando quiero sorprender a pequeños y grandes. La combinación del sabor del cacao ficticio con los frutos secos es deliciosa y hacer que los ositos sujetaran las almendras y avellanas no me digáis que no quedan ideal...
Como las he hecho durante mucho tiempo con Thermomix, también os pongo la receta utilizando este robot de cocina, pero no es indispensable.
INGREDIENTES:
275 g de azúcar integral de caña (azúcar moreno)
250 g de mantequilla a temperatura ambiente
2 bolsitas de azúcar vainillado o 15 ml de esencia de vainilla
1/2 cucharadita de sal
85 g de harina de algarroba
2 huevos L
450 g de harina de repostería (con levadura incorporada) ó 450 g de harina normal y 10 g de levadura para repostería
La diferencia de color con el chocolate lo podéis ver en la imagen. Esas galletas ajedrez las hice hace años, pero he perdido las fotos de su elaboración.
PREPARACIÓN:
Método Tradicional:
Molemos el azúcar moreno con el azúcar vainillado. Si no lo molemos, le costará más integrarse con la mantequilla en el paso siguiente: Será cuestión de tiempo ;D.
Incorporamos la mantequilla y mezclamos con varillas hasta que se haga una pomada blanquecina.
Añadimos la sal y los huevos y mezclamos hasta que se integren.
Incorporamos el cacao y la harina con la levadura,tamizadas.
Amasamos hasta que se integre todo bien.
Con Thermomix:
Molemos el azúcar moreno con el azúcar vainillado a velocidad progresiva 1-7-10, hasta que veamos que sale un poco de humo (que es azúcar) por el vocal.
Incorporamos la mantequilla. Programamos 2 minutos velocidad 3, o hasta que se haga una pomada blanquecina.
Añadimos la sal y los huevos y mezclamos 1 minuto, velocidad 3.
Incorporamos el cacao y la harina con la levadura tamizadas y mezclamos con la opción de amasado durante un par de minutos.
En ambos procedimientos:
Extendemos la masa sobre una superficie antiadherente con rodillo. Yo uso unas guías de 0,5 cm de grosor (compré unos listones en una tienda de aeromodelismo de Madrid). Si tenéis un rodillo con aros regulables, mejor que mejor. Y si no, a ojo tampoco tendréis demasiados problemas.
La masa que no usemos la envolvemos en film transparente y la guardamos en la nevera hasta que la vayamos a utilizar.
Utilizamos el cortapastas de osito y una espátula para ir levantando las galletas sin que se nos rompan y pasándolas a una bandeja con papel de hornear. Podéis utilizar otros cortapastas y, simplemente, colocar los frutos secos que os gusten a modo de decoración.
Marcamos con una brocheta o un palillo grueso los ojos y colocamos el fruto seco que tengamos en el centro del osito, sujetándolo con una parta o con las dos.
Precalentamos el horno 180ºC y horneamos con calor arriba y abajo, en el segundo nivel, empezando por abajo, durante 8-10 minutos. A mitad de cocción podemos girar la bandeja para que se horneen por igual.
Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Una vez frías, las guardamos en una lata de galletas, poniendo un poco de papel de cocina o una blonda en la base. ¿y por qué no meterlas en una bolsa con un lazo para regalo?
Por cierto, si tenéis dos bandejas y función Turbo/Aire en vuestro horno, podéis hornear dos bandejas de galletas al tiempo, colocando una bandeja en el 2º nivel del horno empezando por abajo y la otra en el 4º. La temperatura la bajaríamos a 170ºC. En esta caso, además de girar las bandejas, intercambiaríamos las posiciones, colocando la superior en el nivel inferior y viceversa.
No dejéis de visitarme en cuenta de INSTAGRAM @elhogardelas recetas. Publico todas las semanas un montón de cosas que os pueden interesar.
La Torta Paradiso es un bizcocho clásico de la repostería lombarda (Italian) con un ingrediente que no solemos utilizar en casa los españoles: la fécula de patata, un almidón diferente a la Maizena (almidón de maíz), que proporciona a este bizcocho un tacto tierno y delicado.
Cuenta la leyenda que su nombre proviene de la exclamación de una noble dama del sigo XVIII quien, al probarla y deshacerse en su boca, se enamoró de ella.
EDITO: He cambiado la técnica de elaboración porque en resultado queda mejor. Encontraréis recetas en Internet en las que podréis ver la diferencia.
Pero, ¿cuál es el secreto para conseguir ese tacto perfecto? Que todos los ingredientes estén a la misma temperatura, bartir mucho los huevos y nada las harinas (por eso esta frase la hacemos a mano), y utilizar una buena mantequilla.
Se puede aromatizar con naranja, limón o vainilla. Incluso rellenarla con confitura o crema pastelera. A mi me gusta tal cual la veis.
INGREDIENTES:
(para un molde redondo de 20 cm)
Para la masa:
150 g de mantequilla en pomada
150 g de azúcar glas
2 yemas
2 huevos enteros
100 g de harina para repostería o harina de arroz (versión sin gluten)
100 g de fécula de patata
1/2 sobre de gasificante tipo Royal
Ralladura de limón al gusto
Para decorar:
Azúcar glas, para espolvorear el bizcocho
Chocolate en polvo y plantilla para marcar el dibujo superior
PREPARACIÓN:
Preparamos el molde untándolo con mantequilla y espolvoreando harina por todo su interior, base y laterales. Sobre la base colocamos papel de hornear, que habremos cortado a su medida.
Tamizamos la harina, el almidón y la levadura. Reservamos.
En un bol trabajamos la mantequilla en pomada con la el azúcar glas.
Añadimos los huevos y las yemas, uno a uno, hasta integrar.
Añadimos el limón y las harinas tamizadas, en 2 veces e integramos con espátula y movimientos envolventes para no perder el aire que hemos generado.
Vertemos la masa en el molde.
Horneamos a 170°C durante unos 30-40 minutos. Comprobamos que no está cruda, pinchado en el centro con un palito de brocheta: Debe de salir limpio.
Enfriamos sobre rejilla, le damos la vuelta: El lado bonito y sin imperfecciones es el de la base del bizcocho.
Espolvoreamos con azúcar glas y perfilamos el dibujo con una plantilla repitiendo la operación con cacao puro en polvo.
Pasamos el bizcocho a un plato para su presentación. Cuando está fría, es fácil cogerla con una espátula para transferirla de un lado al otro.
La fécula de patata se utiliza en otros bizcochos italianos como la "Torta Margherita que tengo intención de publicar y en panadería sin gluten, como en los Panecillos Sin Gluten que vistéis recientemente. Un ingrediente curioso que deberías probar, porque os sorprenderá.
¿No os ha pasado que, cuando la gente se entera de que sabes hacer panes (más o menos y de aquella manera), aparece alguien que te pregunta si sabes hacer pan sin gluten? A mi muy a menudo, por eso el pasado verano me compré un libro para salir de mi incultura panarra gluten free.
Bromas a parte, hacer este tipo de panes nos permite aprender muchísimo sobre las harinas sin gluten, tan imposibles de amasar, porque las pobrecitas necesitan otro tipo de ayuda - goma xantana y psyllium - para conseguir cohesionar la masa y obtener una miga y un tacto similares a los panes con gluten.
Dicho esto, voy con mi primera receta de pan sin gluten, en doble versión: Clásica y Rellenos de Chocolate.
Los he hecho en mi amasadora porque resulta muy cómodo y facilita mucho el proceso en masas tremendamente pegajosas como ésta.
INGREDIENTES:
(Para 10 panes de hamburguesa de 100 g)
Para la masa:
(en orden de incorporación)
350 ml de agua (o leche).
2 huevos L
60 g de azúcar
5 g de vinagre (opcional)
7 g de levadura seca ó 21 g de levadura fresca de panadería (yo le puse la mitad)
450 g de almidón de maíz
50 g de almidón de patata (fécula)
10 g de sal
15 g de psyllium
10 g de proteína de patata (yo no tenía y no se la puse al llevar huevo = proteína)
80 g de margarina (o mantequilla)
18 g de goma xantana
10 g de impulsor de repostería
50 g de harina de arroz (para mejorar la consistencia durante el final del amasado, si lo veis necesario)
Para rellenar:
10 g de chocolate postres sin gluten, por panecillo. También vale el formato chips.
Para decorar:
Para los panes de hamburguesa: Semillas variadas
Para los panes con chocolate: Huevo batido
PREPARACIÓN:
Preparación de la masa:
Incorporamos al recipiente de la amasadora el agua, el azúcar y la levadura de panadería.
En otro recipiente mezclamos con varilla los ingredientes sólidos, salvo el impulsor y la goma xantana.
Amasamos a velocidad 1 durante 7 minutos, recogiendo e incorporando la masa pegada a los bordes de la amasadora con una rasqueta.
Primera fermentación en el horno de casa con humedad. También se puede retardar en la nevera, una vez iniciada la fermentación, hasta el día siguiente.
Mezclamos con la mantequilla, la goma xantana y el impulsor.
Incorporamos a la masa anterior y amasamos 8 minutos más.
En este punto es donde añadimos la harina de arroz para conseguir que se agarre la masa al gancho de la amasadora.
IMPORTANTE: Durante el proceso, la masa debe de estar siempre tapada con un plástico para que no se forme costra.
Pasamos a la mesa de trabajo, boleamos sin demasiado esmero y dividimos en porciones de 100 gramos. Para trabajar la masa, que es muy pegajosa, se puede utilizar harina de arroz o aceite.
Formamos bolas, aplanamos las que van rellenasy ponemos el centro chocolate troceado, cerrando bien la unión.
Colocamos papel de hornear sobre la bandeja del horno, espolvoreando harina de arroz por encima.
Disponemos los panes - aplanándolos un poco - con separación suficiente, ya que deben de triplicar su tamaño.
Precalentamos el horno a 225ºC.
Para los panes de hamburguesa, pulverizamos las superficie con agua y espolvoreamos las semillas.
Para los panes con chocolate, pintamos con huevo batido.
Horneamos en el segundo nivel del horno empezando por abajo, con vapor, a 200ºC con calor arriba y abajo o con ventilador a 180ºC, durante 15 minutos. Competamos el horneado 5-10 minutos más, con ventilador.
Enfriamos sobre rejilla.
Se conservan metidos en bolsa de plástico en la nevera. También se pueden congelar partidos para calentarlos en la tostadora: ¡Veréis como quedan deliciosamente crujientes!
El tiempo de conservación de estos panes es más corto que en el caso de los panes con gluten, pero la forma de recuperar su tacto cuando parece imposible, al igual que hacemos con las masas con gluten, es tostándolos o calentarlos en el microondas unos segundos, con un vasito de agua dentro para que no se sequen.
Hoy volvemos con alegría a los Retos de@el.lunes.se.amasa de Instagram con el Reto La Vuelta al Cole.
En esta ocasión participo con los Panecillos Brioche de Daniel Jordà, que en casa nos encantan para rellenarlos con cualquier cosa. Los horneé por la noche y las fotografías están hechas al día siguiente, por la puñetera subida de las tarifas eléctricas en España...
Por cierto, este personaje que veis es mi musa Merceditas, compañera de avatares en mi camino hacia la conquista de las masas. Una gran panarra, donde las haya! Si indagáis en mis publicaciones de Instagram y Facebook, la encontraréis escenificando mis presentaciones.
INGREDIENTES:
Para la masa:
500 g de harina panificable
200 g de leche (yo semidesnatada)
50 g de agua
100 g de mantequilla u 80 g de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE)
40 g de azúcar ó 14 g de sirope de ágave
15 g de levadura fresca ó 5 g de levadura seca de panadería
10 g de sal
Si los queréis hacer con masa madre, emplearíamos 100 gramos y 3 g de levadura fresca (= 1 g de levadura seca), para acelerar un poco la fermentación, si queréis tenerlos en el día.
Para decorar:
Yo los he pintado con leche, porque quería que tuvieran aspecto de panecillos, pero si los queréis convertir en Pan de Hamburguesa, pintadlos con huevo y decorarlos con semillas de sésamo.
PREPARACIÓN:
Mezclamos la harina y la leche y le damos un reposo de 20 minutos.
Añadimos el resto de ingredientes con el agua sobrante, aprovechando para disolver la levadura y la sal.
Damos amasamos cortos con reposo de 20 minutos, hasta que se forme el gluten.
Dejamos fermentar en un lugar cálido (armario, horno apagado) hasta que doble.
División en piezas de unos 90 gramos (en casa no nos gustan muy grandes), preformado en bolas y boleado.
Daniel repite el boleado 3 ó 4 veces más, los disponemos sobre papel de hornear, sobre el que hemos espolvoreado un poco de trigo duro o harina de maíz (para que no se peguen), separados a una distancia de 4 dedos.
Aplastamos cada bollo ligeramente y los dejamos levar hasta que doblen, aproximadamente una hora y media en mi caso.
Precalentamos el horno a 200ºC y horneamos con calor arriba y abajo unos 12-15 minutos, en el primer nivel del horno empezando por abajo.
Enfriaremos los bollos sobre rejilla.
Como siempre, si observáis que la base de los panecillos queda poco dorada, podéis completar el horneado sólo con calor abajo durante pocos minutos más.
Llevamos un par de veranos raros. La pandemia del COVID ha hecho que nos mantengamos a distancia, por eso hemos pasado mucho tiempo en la playa, a dos metros de amigos y familiares. Para comer suelo llevar ensaladas de pasta o arroz y productos comprados en alguna panadería de confianza, pero desde el año pasado me he lanzado a hacer empanadas gallegas. ¡Qué cosa más rica, por favor!
Si indagáis un poco en el "mundo empanada", ahora están de moda las empanadas argentinas - aquí tenéis una nueva buena receta - pero la masa es muy diferente a las masas de empanadas gallegas: Hoy empiezo con la receta que me pasó mi colega panarra de Instagram Belén @pedrenoabeijon (gracias, guspis), una masa tierna como el pan de leche, hecha por el método directo.
Si no quieres usar tanta levadura, con un poolish de 200 g hecho la noche anterior con 100 g de agua, 100 g de harina y 0,4 g de levdura fresca, tendrás suficiente para fermentarla. Con apoyo de 1 ó 2 gramos de levadura al día siguiente, acelerarás la fermentación igualmente.
INGREDIENTES:
Para la masa:
450 g de harina gallega
250-300 ml de agua
1 Tbs (cucharada) de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE)
1 Tbs de azúcar de caña (yo blanquilla)
4 g de levadura seca ó 12 g de levadura fresca de panadería (tenía prisa y he seguido la receta al pie de la letra)
9 g de sal.
Para el relleno:
1 Kg de ternera asturiana guisada y desmenuzada
4 cebollas en juliana
1/2 pimiento rojo
2 huevos cocidos
Para decorar:
Recortes sobrantes de la masa
un huevo batido
PREPARACIÓN:
Preparación del relleno:
El guiso de carne debe de estar frío.
Cortamos la cebolla en juliana y los pimientos en tiras finas y rehogamos ambos en aceite de oliva. Reservamos.
Cortamos los huevos cocidos en rodajas. Reservamos.
Preparación de la masa:
Mezclamos los 450 g harina con 250 g de agua, o un poco más si vemos que queda demasiado seca la masa. Reposo de 20 minutos.
Añadimos el resto de ingredientes con el agua sobrante, aprovechando para disolver la levadura y la sal.
Amasamos en ciclos de cortos de pliegues con reposo de 10 minutos, hasta que se forme el gluten.
Dejamos fermentar en un lugar cálido (armario, horno apagado) hasta que doble.
Dividimos dando un poco más de masa al la tapa superior. Yo utilizo papel de hornear, cortado al tamaño de cada lámina de masa, para extender con el rodillo la masa. Los recortes sobrantes los utilizaremos para los adornos.
Disponemos la masa más grande sobre la bandeja, sobre el mismo papel de hornear.
Cubrimos el relleno con la otra masa a modo de tapa, invertida para ir quitando con facilidad el papel de hornear (mirad la imagen de abajo). Cerramos con repulgues, al igual que hacemos con las Empanadas Argentinas.
Decoramos la superficie con la masa sobrante (se pueden utilizar cortapastas para hacer formas) y la pintamos con huevo batido.
Horneamos a 180ºC a mitad del horno durante 30 minutos o hasta que veamos que se dora.
Se puede comer fría o caliente.
El horneado depende de vuestro horno: Si observáis que la base queda poco dorada, se puede completar el horneado sólo con calor abajo. Cada horno es un mundo y cada cual lo conoce.
Hace tiempo que quiero publicar esta receta de bollos chinos al vapor. Son un poco laboriosos de hacer, por eso es interesante congelarlos, una vez cocidos, ya que te resuelven una comida, simplemente acompañándolos con una ensalada.
La receta es nuevamente del libro Pan Casero de Ibán Yarza, pero tengo que decir que el relleno que se propone en la misma no me convence demasiado, así que os enseño otra alternativa.
Para cocerlos, he probado en la Thermomix, colocando 2 bollos en el cestillo y 4 en el recipiente Varoma y en una vaporera de bambú de 20 cm y dos cestos, donde entran 10 bollos en total. Seguro
Importante: Como hay que dejarlos fermentar antes de cocerlos, conviene volver a presionar la unión para que no se abran, como veis que me pasó, por no hacerlo, en las segundas foto de la imagen de arriba.
INGREDIENTES:
Para la masa:
400 g de harina de repostería (sin levadura)
200 g de agua
20 g de azúcar
4 g de sal
10 g de levadura de panadería fresca (3 g si es seca)
Relleno:
Yo utilizo 500 gramos de carne picada (mixta vaca y cerdo) siguiendo la receta de mi relleno de empanadas argentinas, pero suelo condimentarlo con garam masala, que nos es más que una mezcla de cilantro, jengibre, pimienta negra, canela, ajo, cardamomo y clavo.
Para la vinagreta:
Aceite de freír ajos
Salsa de soja
Vinagre
PREPARACIÓN:
Mezclamos todos los ingredientes y amasamos unos 5-10 minutos (se puede hacer con reposos) hasta obtener una masa lisa y maleable, bastante seca. No es necesario hacer la prueba de la membrana.
La dejamos reposar 30-45 minutos, tapada, mientras preparamos el relleno. Para poder rellenar la masa, éste debe de estar frío.
Dividimos la masa en porciones de 30 gramos y formamos bolitas, que estiraremos con un rodillo dándoles forma de un disco de 10-12 cm de diámetro. Los cantos se afinan con una cucharilla, para que los pliegues del formado queden perfectos.
Ponemos una cucharada (Tbs) de relleno en el centro y los cerramos como si fueran una empanadilla o en su formado tradicional, como veis en el siguiente vídeo, haciendo pliegues formando un saquito:
Colocamos cada baozi sobre un cuadradito de papel de hornear para que no se peguen durante la cocción. A medida que los vayamos montando, los colocamos las cestas de la vaporera, dentro de una bolsa para que no se sequen. Dejaremos que fermenten 30-45 minutos.
Los cocemos al vapor 10 minutos y esperamos 1 minuto antes de abrir la vaporera, para que no se encojan por el cambio térmico.
Probadlos con la vinagreta de ajo y soja: ¡Están deliciosos!
Para calentarlos, incluso si los tenemos congelados, yo los meto en el microondas a potencia media, durante un minuto o el tiempo necesario, con un vasito de agua dentro para que no se sequen, como veis en la imagen superior,
Ya me contaréis qué os ha parecido el vídeo. Un beso,
Hace tiempo que no publico nada en el blog, porque mi cuenta de Instagram me tiene super entretenida. Si la visitáis, sabréis que sigo haciendo muchas cosas. Mi intención es ir subiendo las que considero mejores. Espero que os guste.
Las Chapatas de Tinta de Sepia y las Chapatas de Tinta de Calamar las presenté al Reto Panarra de los Lunes en Instagram. Coloreadas de un modo natural con té matcha en polvo y tinta de sepia o calamar, resultan de lo más vistosas, ¿verdad?
Como la receta es casi igual a la de las Chapatas Sin Amasado, aprovecharé el post para enseñaros un vídeo que he preparado para que veáis cómo me muevo en la cocina y os enseño una técnica diferente de formado, con el que conseguimos unas chapatas más redonditas, como podéis ver en la siguiente imagen.
INGREDIENTES:
1) CHAPATA DE TÉ MATCHA: 🔸225 g de poolish con harina gallega @elmolinodelabuelo1918 hecho la noche anterior con 0,4 g de levadura fresca. 🔸115 g de agua🔸150 g de la misma harina, mezclada con 🔸3 g de té matcha de @mercadona , 🔸 8 g de sal 🔸AOVE para los pliegues tras desarrollar el gluten.
2) CHAPATA DE TINTA DE SEPIA:
🔸225 g de poolish con harina gallega hecho la noche anterior con 0,4 g de levadura fresca. @elmolinodelabuelo1918 🔸115 g de agua mezclada con 🔸8 g de tinta de sepia🔸150 g de la misma harina, 🔸 7 g de sal 🔸AOVE para los pliegues tras desarrollar el gluten.
PREPARACIÓN:
🔹Mezclamos todos los ingredientes en un bol y amasamos con pliegues hasta desarrollo del gluten.
🔹 Pasamos a cubeta con AOVE y plegamos con reposos hasta ganar estructura.
🔹 Fermentación en frío hasta día siguiente. Esto hace que se hagan alveolos más pronunciados.
🔹 División y formado con mucha harina y directas al horno, precalentado a 250°C.
🔹 Horneado 20 minutos a 250°C, calor arriba y abajo (sin vapor). Completamos el horneado 15 minutos más a 200°C.
🔹 Dejamos 10 minutos más, con el horno apagado y la puerta entreabierta.
🔹 Enfriamos sobre rejilla.
A continuación podéis ver el vídeo con muchas ideas que os pueden ser de utilidad. Cuando trabajamos en casa, muchas veces usamos trucos que no se terminan de entender por escrito o en las fotos...
Hace más de un año que hago este delicioso pan en sartén. Como soy un poco "desastre", cada vez que cojo la receta está tan llena de anotaciones, en distintos colores, que no sé muy bien cuáles son las últimas...
En fin, para que no se me vuelva a olvidar, hoy por fin lo publico y os paso el link de los blogs que me han inspirado para sacar mi versión: Pimienta Dulce y Bakestreet.
INGREDIENTES:
Para la masa:
375 g de harina panificable (proteína 10-11)
25 g de harina integral (yo uso trigo o espelta)
25 g de leche
125-150 g de agua (empezando por la cantidad menor)
75 g de yogur natural sin azúcar
5 g de sal
6 g de levadura fresca de panadería (2 g de levadura seca)
Antes de nada, con tiempo, os recomiendo que preparéis el ghee, que no es más que mantequilla pura sin su componente lácteo. En el enlace de ingredientes tenéis una forma rápida de hacerlo. Es más, hasta podéis meter los dientes de ajo en el momento de cocerlo.
Para la masa no tenemos más que mezclar todos los ingredientes y amasarlos con ciclos cortos, si lo hacemos a mano, o con la amasadora hasta que se despeque la masa del vaso y se adhiera al gancho; no debería de llevaros más de 5 minutos. El reposo posterior hará que se termine de amasar y coja cuerpo, si le faltara.
Ya sabéis, que la capacidad de absorción de las harinas puede cambiar, así que si os quedara la masa poco elástica, podéis añadir un poquito de agua, siempre antes de dejarla fermentar.
Dejamos fermentar, tapada, hasta que doble de volumen, a temperatura ambiente. También podemos meter la masa en la nevera para que fermente en frío hasta el día siguiente, pero trás una hora de reposo para dejar que arranque la fermentación.
Pasamos la masa a la mesa de trabajo, desgasificamos y la dividimos en 8 porciones. Podéis pesar la masa para hacerlo, o simplemente formando una esfera y cortando quesitos a ojo.
Boleamos cada porción y las dejamos reposar, tapadas, 15 minutos.
Yo estiro cada porción con el rodillo, a un grosor de unos 0,5 centímetros, les doy forma ovalda o redonda y los dispongo sobre papel de hornear, espolvoreado con un poco de sémola para que no se peguen.
Dejamos fermentar media hora o hasta que veamos que se han hinchado un poco, pincelamos uno de los lados con el ghee aromatizado y colocamos sobre la sartén por el lado aromatizado. Calentamos durante 1 minuto - yo a fuego 7 de mi vitro a inducción -y le damos la vuelta cuando vemos que ha cogido un color dorado bonito. Algunos lo pintan con ghee por ambos lados, pero a mi me va bien por uno sólo. Podéis tapar la sartén para obtener una miga más aireada.
Los vamos colocando sobre papel de cocina, cubiertos con un paño limpio, hasta el momento de comerlos.
En casa nos gustan calientes, pasados por la tostadora, acompañado jamón serrano, fiambre, hummus, baba ghanoush o, por qué no, guacamole. El tamaño de los panecillos podéis hacerlo a vuestro gusto: Las pasadas Navidades los dividí en piezas de 30 gramos para ponerlos como canapés en la cena y fueron un éxito.
EDITO: Por aquello de aprovechar los 125 g de peso de un yogur comercial, podéis reemplazar el peso equivalente del agua de la receta. Los líquidos de la receta podrían quedar del siguiente modo:
Esta es la segunda vez que se me pasan las Navidades sin publicar estas deliciosas galletas de mantequilla con avellana y vainilla, pero más vale tarde que nunca... Las publica en Instagram Irina Zlatev con diferentes motivos, por lo que he podido observar este año. No me extraña nada, porque están de muerte....
No os animáis a hacerlas con otras decoraciones? En cuanto las haga, actualizo la entrada con más fotos.
Para la cantidad de ingredientes que os voy a dar salen unas 30 galletas de 6 cm de diámetro.
INGREDIENTES:
Para la masa:
280 g de harina
100 g avellanas molidas
1 tsp (cucharadita) de extracto de vainilla
130 g azúcar
200 g mantequilla fría, cortada en cubos
2 yemas de huevo
Un pellizco de sal
Para decorar:
50 g de chocolate
Smarties o m&m’s
PROCEDIMIENTO:
En un bol grande volcamos todos los ingredientes de la masa y los mezclamos con las manos. No debemos de amasar demasiado, para que no se genere gluten.
Pasamos la masa a la mesa de trabajo, que espolvorearemos ligeramente con harina y amasamos ligeramente. No debe de quedar pegajosa.
Dividimos la masa en dos, formamos dos discos, envolvemos en film y refrigeramos durante 30 minutos.
Estiramos a un grosor de 4-5 milímetros y, con un corta pastas, hacemos círculos de 6 centímetros.
Con el horno precalentado a 180ºC, disponemos las galletas sobre una bandeja con papel de hornear y las horneamos durante 10-12 minutos, hasta que se ponen de un color ligeramente dorado.
Dejamos enfriar un poco las galletas en la bandeja, ya que son muy delicadas, tras lo cual las pasamos a una rejilla hasta que se enfríen por completo.
Para decorarlas podemos derretir el chocolate al baño maría o unos minutos en el microondas. Con un pincel fino (para mi es más complicado hacer una manga pastelera, como sugiere Irina) pintamos los cuernos y los ojos de los renos. Para pegar la nariz, utilizaremos una gotita de chocolate.
Dejamos enfriar antes de guardar las galletas en una lata para su conservación.
Como os imaginaréis, decorar estas galletas lleva su tiempo, así que os recomiendo poneros una película mientras las vais haciendo. También es una buena actividad para realizar en compañía, así que haced que os echen una mano...
Veréis un montón de publicaciones de Polvorones en internet, pero salen tales cantidades que se me ha ocurrido hacer una receta múltiple. A mi me gusta la variedad, qué queréis que os diga.
De cualquier forma, esta receta es una adaptación de varias recetas de polvorones publicadas por Miriam en su blog El Invitado de Invierno.
Lo que nadie cuenta en sus recetas es que, al tostar la harina para hacer estos deliciosos dulces, ésta pierde parte de su peso en el proceso. De hecho, veréis que se llenará de humo la cocina cuando abráis el horno... Por esa razón, yo tuesto 50 gramos más de harina de la cantidad indicada en la receta ya que si no, se os descuadrarán las proporciones. Puede que no sea importante si hacéis polvorones de un solo sabor, pero en nuestro caso sí que afectara al resultado. La harina sobrante os servirá para espolvorear la superficie de trabajo durante el formado.
La almendra que compréis debe de ser cruda. Yo uso almendras con piel, porque es fácil de quitar si les dais un par de minutos en el microondas, sumergidas en agua.
El azúcar glas es muy fácil de hacer en casa: Por cada 100 gramos, 97 gramos son de azúcar blanquilla y 3 gramos almidón de maíz (Maizena).
INGREDIENTES:
PREPARACIÓN:
En una bandeja de horno, cubierta con papel de hornear, extendemos los 550 gramos de harina y la horneamos 15 minutos a 180ºC con aire ó 190ºC sin aire, en el segundo nivel del horno empezando por abajo. La parte que se tuesta es la que está en contacto con la bandeja, así que le damos unas vueltas con una espátula y la volvemos a meter en el horno otros 15 minutos más. El color es bastante claro.
Tostamos las almendras peladas enteras del mismo modo. Incluso, si apagáis el horno, se tostarán con el calor residual. Es importante que no se tuesten demasiado, porque amargan.
Trituramos las almendras con 200 gramos de harina y mezclamos con 300 gramos más. Reservamos 50 gramos de harina tostada para trabajar los polvorones.
Amasamos para hacer cada tipo de polvorones, siguiendo la tabla de ingredientes de arriba. No será necesario añadir más manteca porque, con el calor de las manos, cogen consistencia.
Dejamos reposar las masas 30 minutos.
Extendemos la masa a un grosor de 1 ó 1,5 cm y cortamos los polvorones con un cortapastas de 4 cm. Para mi es el tamaño ideal. Si queréis poner sésamo en alguno de ellos (a mi me encanta), éste es el momento. De ese modo, incluso podéis tener cuatro tipos de polvorones, en lugar de tres...
Con una rasqueta o espátula los pasamos a una bandeja de hornear, cubierta con papel de hornear.
Los hornearemos durante 12 minutos a 190ºC con vapor ó 200ºC sin vapor, hasta que observemos que los bordes se tuestan un poquito. Hay que vigilar que no se quemen, porque amargan. Ya sabéis que cada horno es un mundo.
Dejamos que enfríen un poco sobre la misma bandeja, porque son muy delicados y se rompen con facilidad y, seguidamente los pasamos sobre el papel de hornear a una rejilla para que acaben de enfriar.
Yo los envuelvo en papel de seda: Podéis montarlos con doble hoja, si no queréis que el papel quede un poco humedecido por la grasa de los polvorones. A mi, la verdad, me da un poco igual.
Los guardamos en una lata, donde se conservarán durante muchos meses.
No sé a vosotras, pero a mi me parecen super adictivos y un verdadero manjar. Ya me contaréis qué os parecen cuando los probéis.
Para el reto de Instagram de @el.lunes.se.amasa sobre Elaboraciones Navideñas mi intención era hacer unos polvorones variados, pero una merienda improvisada me hizo cambiar de planes y este es el resultado: Mi primer Roscón de Reyes de la temporada.
La receta que he seguido, con pequeños cambios, es la que publica @ibanyarza en su libro Pan Casero. Yo le pongo un poco de masa madre natural y azúcar invertido, porque le da mayor ternura a la masa. ¡Haced la prueba y me lo contáis!
INGREDIENTES:
Para la masa de arranque hecha la noche anterior con:
90 g de harina de media fuerza
50 g de agua
0,2 g de levadura fresca.
Para la masa final:
335 g de harina de media fuerza (proteína 12-13)
100 g de huevo
85 g de mantequilla fría
60 g de azúcar
40-60 g de infusión de leche aromatizada con medio palo de canela y piel de medio limón
Mezclamos los ingredientes de la masa, menos la mantequilla, y amasamos con reposos hasta que quede fina (yo con amasadora).
Incorporamos la mantequilla en trozos y amasamos, con reposos, hasta formar gluten. No nos interesa sobrecalentar la masa, por eso uso la mantequilla fría de la nevera.
Primera fermentación en nevera o en la terraza si hace frío. Yo la dejo toda la noche, entre 8 y 10 horas. Si no ha subido mucho la mañana siguiente, lo dejo fermentar algo más de tiempo a temperatura ambiente.
Boleamos desgasificando, reposo de media hora y formado en rosca, metiendo sorpresa. Echad un vistazo a la entrada que preparé con Trucos sobre el Roscón de Reyes, con imágenes del proceso.
Reposo hasta que dobla (entre 2 y 4 horas, en un lugar cálido de la cocina), pintamos con huevo y decoramos con frutas, almendras laminadas y pegotitos de azúcar con agua de azahar.
Horneamos con un vaso de barro con agua en el centro del agujero, para que no se cierre, a 160ºC 10 minutos con calor arriba y abajo. Giramos el roscón para que se hornee por igual y completamos el horneado 5-10 minutos más a la misma temperatura. El de la imagen lo subí a180°C y queda muy dorado, para mi gusto. No obstante, para garantizar el punto óptimo de cocción, yo utilizo un termómetro de sonda, lo que me permite no estar tan pendiente de los tiempos,; al alcanzar la temperatura interior los 92ºC el roscón estará perfecto.
Enfriar sobre rejilla.
Un roscón de masa madre, bien fermentado, se conservará en perfecto estado 48 horas. Los trucos para su conservación los tenéis en esta entrada. Por cierto, yo no lo relleno con nada de nada, porque soy muy purista y creo que un buen roscón de reyes no necesita enmascarar su sabor.
Después de publicar la receta de los Khachapuri, pan de queso georgiano, he estado experimentado con otros rellenos, al igual que se hace en los restaurantes georgianos, de donde son originarias estas pizzas tan particulares.
Por otra parte, me di cuenda de que en la anterior receta no os mostré cómo quedaba el relleno con quesos del borde... ¿No me digáis que no os apetece comeros uno de estos hoy mismo? Jajaja.
La receta de la masa y la crema de quesos que se utiliza para rellenarlos, la tenéis en este enlace. Sólo tenéis que completarla con los ingredientes que más os gusten, como veis en las siguientes imágenes...
Por cierto, para hacer khachapuris variados, dividí la masa en tres porciones; de ese modo resultan más cómodos para compartir.
La siguiente imagen es el resultado de dos hornadas:
Khachapuri con champiñones laminados, tomates cherry con un toque de cayena.
Khachapuri con bacon y tomates cherry.
Khachapuri con carne picada, aromatizada como más os guste y acompañada de tomates cherry.
Khachapuri con espinacas rehogadas con ajo, piñones y pasas. Se puede poner una yema de huevo (en crudo), una vez horneado, o un huevo entero para que se fría durante el horneado.
Khachapuri con mejillones y palitos de cangrejo, rehogados en ajo... (Con gambas al ajillo, tiene que estar delicioso)...
Y todos ellos, con un hilito de aceite de oliva virgen extra por encima de los ingredientes crudos, justo antes de entrar al horno.
Como veis, podéis tirar de casi cualquier ingrediente que tengáis en la nevera. Al final, ¡incluso podría decirse que es una comida de aprovechamiento!
He recuperado esta receta, que publiqué en Instagram cuando empecé a participar en retos culinarios. La verdad es que me gusta mucho porque es cremoso y no lleva lácteos, como tantas recetas publicadas en las redes, a las que añaden incluso maizena...
Por cierto, el punto que le da la naranja es espectacular y como aún me quedaba Naranja Confitada Casera de las Navidades, ésta es una buena manera de darle salida para acompañar este flan de coco.
INGREDIENTES:
✒ Para el caramelo:
6 Cucharadas (Tbs) de azúcar
2 Cucharadas (Tbs) de agua
2 Cucharadas (Tbs) de zumo de naranja
✒ Para 6 flaneras individuales:
1 lata de leche de coco (400 ml)
130 g de azúcar
6 huevos L
50 g de coco rallado
PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 180°C.
Para hacer el caramelo ponemos al fuego, en un cazo, los ingredientes y dejamos que se haga solo, sin moverlo, hasta que veamos que espesa y se dora un poquito. Distribuimos en las flaneras.
Con una batidora o robot de cocina, disolvemos el azúcar en la leche de coco. Incorporamos y batimos el resto de ingredientes. Intentaremos evitar que se forme espuma y volcamos la mezcla en las flaneras.
Depositamos las flaneras en una fuente tipo pirex, o en una bandeja honda con dos dedos de agua, para que se hagan los flanes al baño María en 40 minutos.
Comprobamos que están cuajados pinchando con un palo de brocheta: Debe de salir limpio.
Dejamos enfriar y desmoldamos pasando un cuchillo por el borde del molde.
Como veis se puede decorar con un poco de coco rallado y unos trocitos de naranja confitada;ahora que se acerca la Navidad, seguro que a alguno se os ha ocurrido empezar a Confitar Naranja...
Y si a alguno os gusta el flan, no os perdáis la receta de Flan de Huevo Casero, porque es estupenda.
Hace tiempo que quiero publicar esta receta: La masa es de ensueño y la carne deliciosa. Los bollos de hamburguesa están inspirados en unos panecillos del maestro Daniel Jordá y la carne de hamburguesa en el libro Fiesta de Webos Fritos.
Yo suelo hacer la versión sin lácteos porque me sienta mejor, pero os pongo también la versión con lácteos, para que decidáis cuál de las dos preferís hacer.
Por cierto, estas hamburguesitas se comen en cuatro bocados pero, claro, para sujetar tanto relleno es muy recomendable utilizar un palillo/brocheta. A mi se me ocurrió hacerlos como veis en la imagen de arriba. La imaginación la pones tú.
Panecillos de Hamburguesa:
INGREDIENTES
Para la masa:
100 g de masa madre de cultivo o poolish hecho la noche anterior con 0,1 g de levadura fresca.
500 g deharina panificable
200 g de leche (o bebida de almendra sin azúcar)
50-80 g de agua
10 g de sal
30 g de azúcar
100 g de mantequilla (ó 70 g de AOVE)
15 g de levadura fresca (5 g si es seca) de panadería
Para decorar:
Semillas variadas de sésamo, sésamo negro, calabaza, lino dorado, amapola, copos de avena... Lo bonito es la variedad.
PREPARACIÓN
Amasamos todos los ingredientes hasta que se forme el gluten. Podéis hacerlo con amasadora o por el sistema de pliegues y reposos.
Cuando empiece la 1ª fermentación metemos la masa en la nevera unas 8-10 horas - para que gane en sabor.
Dividimos en porciones de 25 gramos, boleamos y, empezamos formando las primeras piezas haciendo un nuevo boleado. Como sale mucha cantidad, el tiempo de reposo habrá pasado entre una fase y la otra.
Pasamos la superficie de las piezas sobre un paño húmedo y las impregnamos de semillas que tendremos en un plato.
Disponemos sobre una bandeja de horno con papel de hornear espolvoreado con sémola de trigo duro. Si tenéis chapón, también funciona muy bien.
Dejamos fermentar al límite durante 1 ó 2 horas, para que no revienten en el horno.
Horneamos en el primer nivel del horno empezando por abajo durante 5 minutos con vapor, calor abajo, a 200ºC y 10 minutos más, sin vapor, con calor arriba y abajo.
Ponemos a enfriar sobre rejilla.
Relleno de Hamburguesa:
INGREDIENTES
Para la carne:
500 g de carne de ternera
100 g de papada de cerdo, panceta fresca o lomo adobado en trocitos pequeños
1 cucharadita (tsp) de sal
un poco de pimienta molida
1 diente de ajo picado
1 cucharada (Tbs) de perejil picado
2 Tbs de crema de soja (o leche entera)
Para acompañar al montaje:
queso Cheddar
cebolla frita
tomate en rodajas
lechuga
pepinillos en vinagre
mostaza, ketchup
PREPARACIÓN
Mezclamos todos los ingredientes de la carne y los dejamos reposar en la nevera 20 minutos.
Utilizaremos un aro de emplatar algo mayor que el diámetro de los panecillos: Si éstos tienen un tamaño de 5 cm, el aro para la carne deberá tener un centímetro más (6 cm), porque las haburguesas encogen al freírlas.
Cortamos trozos de papel de hornear pequeños (mirad la foto de arriba) y formamos las hamburguesas encima con ayuda del aro de emplatar, al grosor que nos guste. Ésto nos permitirá disponerlas sobre la sartén con facilidad.
Freiremos con unas gotas de AOVE. Cuando demos la vuelta a la carne, pondremos un poco de queso cheddar para que se funda.
Montamos las hamburguesas con todos los ingredientes que nos apetezcan y sujetamos el conjunto con un palillo para que no se nos descabale el invento. Si no tienes palillo, las tampoco quedan mal de la siguiente manera:
Ya no sé cuántas veces he hecho esta delicia y, os aseguro, que no será la última... ¿No vais a probarla?